20 Oct ¿Por qué se llama gripe española a la pandemia de 1918?
Una pandemia mundial, una España neutral y una prensa más libre: descubre por qué una de las epidemias más mortíferas de la historia lleva un nombre que no indica necesariamente dónde comenzó.
¿Por qué seguimos hablando de gripe española para referirnos a la pandemia de 1918? La pregunta surgió durante una clase de español en la universidad, cuando pedimos a los estudiantes que mencionaran las palabras o imágenes que asociaban espontáneamente con España. Entre las respuestas, un alumno propuso una expresión bastante inesperada: «la gripe española».
Su comentario nos dio la oportunidad de recuperar un episodio fascinante de la historia contemporánea. Porque, contrariamente a lo que sugiere su nombre, no existen pruebas de que aquella pandemia se originara en España.
Entonces, ¿por qué aquella enfermedad, que se extendió por todo el mundo a partir de 1918, terminó conociéndose como «gripe española»? Para comprenderlo, debemos regresar a la Primera Guerra Mundial, cuando la circulación de la información estaba estrechamente relacionada con los intereses políticos y militares.
La gripe española: una pandemia que cambió el mundo
En 1918, cuando la Primera Guerra Mundial se acercaba a su final, una epidemia de gripe excepcionalmente virulenta comenzó a extenderse por varios continentes.
A diferencia de las epidemias habituales de gripe estacional, que afectan especialmente a las personas mayores y a las más vulnerables, esta nueva variante también provocó una mortalidad extraordinariamente elevada entre los adultos jóvenes, especialmente entre los 20 y los 40 años.
Las condiciones de la guerra favorecieron su propagación: los soldados convivían en campamentos superpoblados, los desplazamientos militares se multiplicaban y la población civil sufría graves problemas de abastecimiento.
La enfermedad se extendió rápidamente por Europa, América, Asia, África y Oceanía.
La pandemia, causada por un virus de la gripe A(H1N1), se desarrolló en varias oleadas durante 1918 y 1919, con brotes que continuaron en algunos lugares hasta 1920. La oleada del otoño de 1918 fue especialmente mortífera.
Hospital de emergencia, Camp Funston, Kansas, 1918. Otis Historical Archives, National Museum of Health and Medicine, NCP 1603.
Pero ¿por qué España quedó asociada a esta catástrofe sanitaria mundial?
La Primera Guerra Mundial y el silencio de la prensa
Para comprender el origen del nombre, debemos situarnos en el mundo de 1918.
La Primera Guerra Mundial enfrentaba a varias de las grandes potencias europeas. En Francia, Reino Unido, Alemania y otros países participantes en el conflicto, las autoridades vigilaban estrechamente la información publicada en los periódicos.
Uno de sus objetivos era preservar la moral de la población civil y de las tropas.
En este contexto, las noticias relacionadas con la epidemia podían ser restringidas, minimizadas o difundidas con retraso. Los periódicos también practicaban cierta autocensura para evitar transmitir una imagen de debilidad de sus respectivos países.
Por tanto, la prensa española no estaba sometida a las mismas restricciones de censura militar que los periódicos de los países beligerantes.
Cuando la epidemia se extendió por España en la primavera de 1918, los periódicos informaron abiertamente sobre ella.
Publicaron noticias sobre el número de enfermos, las consecuencias para la vida cotidiana y las personalidades que habían contraído la enfermedad.
Esta diferencia en la cobertura informativa desempeñaría un papel decisivo en la denominación de la enfermedad.
« En Madrid hay 80.000 atacados ». Portada del periódico EL Sol, 28 de mayo de 1918. Fuente: Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca digital.
¿Por qué se llamó «gripe española»?
Durante la primavera de 1918, los periódicos españoles dedicaron una atención considerable a la epidemia. En Madrid, el diario El Sol ya informaba sobre ella el 22 de mayo.
La enfermedad afectó a numerosas personas, entre ellas al rey Alfonso XIII, cuyo estado de salud despertó el interés de la prensa internacional.
Los periódicos extranjeros reprodujeron las noticias procedentes de España. En consecuencia, parecía que la enfermedad estaba especialmente extendida en nuestro país, simplemente porque sus efectos se comunicaban con mayor libertad.
Poco a poco comenzaron a circular expresiones como Spanish flu en inglés o grippe espagnole en francés.
El 3 de junio de 1918, un corresponsal del periódico británico The Times utilizó esta denominación en una información enviada desde España, contribuyendo a su difusión.
España no fue el único país afectado ni necesariamente el primero. Fue, sencillamente, uno de los lugares donde la epidemia tuvo mayor visibilidad mediática.
Sin embargo, tampoco sería exacto afirmar que todos los periódicos de los países en guerra guardaron silencio. En Francia, por ejemplo, la prensa también habló de la epidemia, aunque su cobertura estuvo condicionada por el contexto militar, la censura y la autocensura.
Alfonso XIII también protagonizó otro episodio sorprendente durante la Primera Guerra Mundial. Puedes descubrir cómo el monarca español ayudó a prisioneros de guerra y civiles desaparecidos en nuestro artículo:
El rey, la lavandera y los 200.000 prisioneros.
En España se hablaba del «soldado de Nápoles»
Curiosamente, los propios españoles no utilizaron inicialmente la expresión «gripe española» para referirse a la enfermedad.
Una de las denominaciones populares que circularon en España fue «el soldado de Nápoles».
Este curioso apodo procedía del mundo de la música y del teatro, concretamente de la popular zarzuela La canción del olvido, compuesta por José Serrano.
La melodía asociada al soldado de Nápoles era muy pegadiza y se había hecho extraordinariamente conocida. La epidemia se comparó con aquella canción porque se propagaba con la misma rapidez y parecía imposible escapar de ella.
Este detalle lingüístico demuestra cómo distintas sociedades pueden interpretar y denominar de maneras muy diferentes un mismo acontecimiento histórico.
¿Dónde comenzó realmente la pandemia de gripe de 1918?
A pesar de más de un siglo de investigaciones, el origen geográfico exacto de la pandemia de gripe de 1918 sigue siendo incierto.
Historiadores, epidemiólogos y virólogos han propuesto varias hipótesis, pero ninguna ha podido demostrarse de forma concluyente.
La hipótesis estadounidense
Una de las hipótesis más debatidas apunta a Estados Unidos, donde se documentaron brotes entre militares a comienzos de 1918.
El campamento de Camp Funston, en Kansas, aparece frecuentemente mencionado debido al elevado número de casos registrados allí.
Sin embargo, la existencia de brotes tempranos documentados no demuestra que el virus se originara en ese lugar.
La hipótesis europea
Otros investigadores han estudiado brotes de enfermedades respiratorias observados en Europa antes de 1918, especialmente en entornos militares.
Algunos han planteado que una forma anterior del virus podría haber estado circulando, aunque las pruebas disponibles no permiten establecer un origen definitivo.
Otras hipótesis
También se han considerado otros posibles orígenes geográficos, entre ellos determinadas regiones de Asia.
La dificultad reside en la escasez de documentación médica de la época, la ausencia de una vigilancia epidemiológica internacional sistemática y la posibilidad de que el virus circulara antes de que se registraran los primeros grandes brotes.
¿Por qué seguimos utilizando el nombre «gripe española»?
Más de un siglo después de la pandemia, la expresión «gripe española» continúa utilizándose en español, francés, inglés y muchas otras lenguas.
Sin embargo, se basa en una asociación geográfica engañosa.
Esta historia demuestra cómo una denominación puede consolidarse en el lenguaje cotidiano incluso cuando no refleja un hecho científicamente demostrado.
Hoy en día, los especialistas en salud pública prestan especial atención a esta cuestión.
En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una serie de recomendaciones sobre la denominación de nuevas enfermedades infecciosas humanas.
La organización recomienda evitar nombres geográficos que puedan asociar injustamente una enfermedad con un país, una región o una población.
La «gripe española» figura entre los ejemplos citados por la OMS para ilustrar este problema.
Estas recomendaciones se refieren a la denominación de nuevas enfermedades y no obligan a modificar retrospectivamente todos los nombres históricos.
Por eso, la expresión sigue siendo habitual, aunque también se emplean denominaciones más neutrales, como «pandemia de gripe de 1918».
Cuando las palabras también cuentan la historia
La historia de la gripe española nos recuerda que las palabras nunca están completamente separadas de las circunstancias en las que aparecen.
Una expresión puede nacer de un acontecimiento político, una percepción colectiva o una información incompleta y transmitirse después de generación en generación.
En este caso concreto, el nombre de una pandemia mundial nos habla menos de su lugar de origen que de la manera en que circulaba la información durante la Primera Guerra Mundial.
Y eso es precisamente lo que hace tan interesante el aprendizaje de una lengua: detrás de las palabras encontramos historias, tradiciones y percepciones culturales cuyos orígenes no siempre conocemos.
Algunas palabras útiles en español y francés
Para nuestros estudiantes francófonos, este episodio también permite descubrir algunas palabras relacionadas con la historia y la salud pública.
| Español | Francés |
|---|---|
| La gripe | La grippe |
| La pandemia | La pandémie |
| El contagio | La contagion |
| Contagioso / contagiosa | Contagieux / contagieuse |
| La censura | La censure |
| La neutralidad | La neutralité |
| La prensa | La presse |
| El brote | La flambée épidémique |
| La enfermedad | La maladie |
Un nombre engañoso que pasó a la historia
La pandemia de gripe de 1918 no fue, por tanto, necesariamente española.
Su nombre se explica en gran medida por un contexto histórico particular: una guerra mundial durante la cual la información sanitaria circulaba de manera muy desigual.
Como país neutral, España dio una visibilidad especial a la epidemia a través de sus periódicos. Esa visibilidad contribuyó a bautizar una enfermedad con un nombre que ha perdurado durante generaciones.
Más de un siglo después, la expresión «gripe española» sigue ofreciéndonos una enseñanza fundamental: para comprender las palabras, a veces es necesario empezar por comprender la historia.
Para saber más: nuestras fuentes
Biblioteca Nacional de España —
San Isidro 1918: toros, zarzuelas y epidemia de «grippe». Sobre la vida madrileña, la prensa de la época y la expresión «soldado de Nápoles».
Hemeroteca Municipal de Madrid — La epidemia del día (1918-1920). Sobre el tratamiento de la pandemia en los periódicos españoles.
Institut Pasteur —
Información sobre la gripe. Datos científicos e históricos sobre las epidemias y pandemias de gripe.
Centers for Disease Control and Prevention (CDC) —
1918 Influenza: The Mother of All Pandemics. Estudio científico sobre la pandemia y las incertidumbres acerca de su origen.
Organización Mundial de la Salud (OMS) —
Recomendaciones para denominar nuevas enfermedades infecciosas (2015). Orientaciones para evitar nombres que puedan estigmatizar a países o poblaciones.
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